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EL LENGUAJE DE LA VÍCTIMA

EL LENGUAJE DE LA VÍCTIMA

 La palabra “me” es una de las palabras más peligrosas, algo así como una víbora dentro del lenguaje de las personas que utilizan el rol de víctima para responsabilizar a los demás por sus problemas. Mi jefe no “me” deja salir de vacaciones, mi mujer “me” hace sentir celos por su manera de actuar con sus amigos, mi papá “me” hizo estudiar Leyes, etc.
Cada vez que alguien usa esta palabra para quejarse, haciendo de otra persona la causa de su malestar, suele dejar afuera la responsabilidad sobre su propio bienestar. Pongamos un ejemplo común, el del hombre que siente celos porque su compañera es extrovertida y se abraza con sus amigos. Entonces va donde un amigo y le dice: “Mi mujer me saca de quicio: no entiende que así no debe tratarse con sus amigos, que eso no está bien”. Inmediatamente, junto con el “me”, viene implícitamente el deseo que cambiar al otro.
En este caso, la escena ideal para la víctima es que su compañera se vuelva más “recatada”, aunque esa no sea la personalidad de ella. Y es que detrás de ese lenguaje se oculta la intolerancia, la incapacidad de aceptar al otro tal y como es. ¿Por qué motivo? Porque no me acepto a mí mismo tal y como soy.
Otro ejemplo: Si yo renuncio a mi deseo de pelear por algo que quiero, me molestará que otra persona sea “inflexible y terca” (es decir, que pelee por lo que quiere).
El problema interpersonal será entonces un falso problema, que impide ver el verdadero problema: la falta de aceptación de mi propia agresividad y mi derecho a luchar por las cosas que quiero, al que renuncié hace ya muchos años para convertirme en una persona concesiva, por ejemplo. En el caso del hombre celoso, es probable que le moleste la alegría con que su pareja abraza a sus amigos porque él mismo está un poco contraído, es decir: posee cierta barrera neurótica al contacto afectivo (desconfianza en los demás) que ha desarrollado como parte de su evolución caracterológica.
Superar sus propias barreras y expandirse con gusto, no solo le permitirá sentirse mejor entre las demás personas, sino que hará que sus celos desaparezcan.
Es por este motivo que en terapia nos plateamos los problemas interpersonales como punto de partida para el auto-conocimiento profundo, de manera que la persona, al aceptarse a sí misma de manera más honesta, deje de actuar como una víctima y tome responsabilidad sobre su bienestar.
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    Por: Adolfo Macias

    Soy Adolfo Macías Huerta, psico-terapeuta, tecnólogo en Desarrollo Personal y facilitador de grupos. Vivo en Quito. Soy profesor de Teoría del Desarrollo Personal en el Instituto CreSer. Atiendo diariamente a personas y familias con conflictos emocionales o interpersonales. También dirijo un taller grupal abierto a todas las personas que deseen conocerse mejor a sí mismas para mejorar su calidad de vida. Conoce en este sitio mi experiencia psicoterapéutica y las técnicas que utilizo.

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