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BUENAS FOTOS DE UN AFICIONADO

Fotografía Aficionado

BUENAS FOTOS DE UN AFICIONADO

A veces, miramos fotografías increíbles en libros, páginas web, hagstags, blogs.  ¿A quién no le gustaría poder fotografiar así? Muchas veces no es necesario contar con una capacidad especial o con mucha preparación para captar la imagen, el momento, la sombra y la luz, en el momento y con el setting perfectos. La fotografía es una suma de imágenes, formas, en color o monocromo, y sobre todo se trata de luz y sombra.  La buena foto se trata de iluminación, brillo, textura, profundidad  y sombra apropiados para el ojo del observador. Es como el vino.  Hay quien dice que el mejor vino es el que nos gusta.  Así es la fotografía.

Mucha gente dispara buenas fotos, por simple percepción, sin pensarlo, sin prepararse, sin “hacer esfuerzo”, porque tiene la capacidad de “mirar” el cuadro antes de plasmarlo. Ciertamente no podemos a quitar los créditos a los profesionales, quienes disparan estupendas fotografías, pero que además conocen las técnicas, se preparan, persiguen, esperan, sufren y finalmente, que saben cómo mejorarlas en el taller.

Pero, siempre hay más. La buena fotografía es generalmente el resultado de la percepción sumada a un buen gusto desarrollado. El fotógrafo de esta clase puede percibir lo que va a captar con sólo mirar a través del visor. La fotografía es el arte en el cual el cuadro del artista se graba en su memoria unas fracciones de segundo antes de disparar.

El fotógrafo es en definitiva, sin categorizar al individuo,  un artista con una capacidad de observación distinta al del común de las personas,  que imprime su estilo, y plasma la imagen en un cuadro  repleto de presente, para el disfrute del observador.

Por esto sostengo, que el fotógrafo profesional viene a ser una suerte de técnico en fotografía, que conoce cómo manipular la cámara, y la foto, a voluntad, mejorando matiz y textura, compensando la luz y el contraluz, saturando el color, definiendo la imagen y luego trabajando la imagen previamente al final con retoques que convierten su trabajo, muchas veces, en una fantasía para el observador. En tal sentido, un profesional no es quien ostenta un título, sino quien hace la mejor práctica como parte de su hábito, y se distingue de los demás.

El aficionado, audaz y las más de las veces con la “suerte de principiante” consigue una fotografía perfecta, bella y armónica. Mas el aprendiz también puede ser un aprendiz de técnico, y hacer cierta manipulación de las imágenes captadas, para perfeccionar el acabado y lograr fotografías de fantasía.

Ciertamente fotógrafos los hay de muchas clases, de muchas escuelas, que manejan técnicas distintas según su origen, según el equipo que utilicen y según el tema de interés que atraiga su atención personal o profesional.

Todo empieza el día en que el aficionado mira a través del visor, y cuando toma la decisión de comprar su primera cámara, pero más allá de eso, inicia cuando el fotógrafo decide mirar su trabajo, y mejorarlo.

Yo me defino como un aficionado, un photo fan que tuvo la suerte de ir aprendiendo “cosas” en el camino, y que colecciona muchas imágenes de todos los tiempos, captadas en tiempos de las cámaras análogas, de cartucho y de rollo, hasta las actuales digitales de lente fijo o intercambiable.

Aprendí a mejorar mi trabajo con una cámara digital. En realidad se vuelve muy sencillo. Con un poco de intuición, de tiempo y si no tiene la paciencia de hacer un curso de fotografía, atrévase a disparar, al final es casi gratis. Cada vez que dispare una foto, mírela en el monitor digital, no simplemente la guarde. Luego, atrévase a manipular su cámara, cambiar los “settings” y volver a disparar el mismo objeto, la misma imagen, el mismo paisaje; vuelva a mirar el monitor digital, y luego compare la primera foto contra la segunda. Así se dará cuenta del efecto que tuvo ese cambio, el cambio por la manipulación que usted hizo en su cámara. Repita y ejercítese; usted mejorará entonces su trabajo inicialmente. Si luego usted lleva sus mejores imágenes al computador para una sesión de edición (muchos utilizan el nombre del software Photoshop como un nombre genérico de edición digital de fotografía), podrá darles un toque especial, algo personal.

Y es así como muchos nuevos fotógrafos nacen cada día. Para hacer buenas fotos no hace falta ser un profesional. Basta un poco de tiempo, la decisión y mirar por el visor para tener el cuadro que quisiéramos mostrar al mundo.

Sin embargo, lo más importante y vital, es disfrutar haciéndolo, y que ese trabajo sea para usted mismo.  Más tarde descubrirá si alguien más puede ver la belleza que usted mismo percibe en sus propias fotos.

Francisco Proaño Salvador

Fotos Fuente: Francisco Proaño Salvador

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