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LA CÁRCEL ES MI TÍBET

LA CÁRCEL ES MI TÍBET

Hola. Yo Soy Sereno, saludo después de que 150 presos en la cárcel tomaron asiento en sillas y en el piso del obscuro salón de reuniones, luego de hacer un par de ejercicios para renovar su energía.

-Buenos Días Familia. Grito con fuerza

-Buenos días, me contestan.

-No les oigo, digo. -Gritemos con alegría, como si nuestros hijos estuvieran sintiéndonos, y vuelvo a gritar. Esta vez la respuesta retumba en todo el CDP

-Mi nombre es Sereno

-Hola Sereno, vuelve a retumbar.

Así empiezo mi primera charla de 2017.

Soy un empresario irreverente de 58 años . Cuando entré a la cárcel con la tranquilidad del que no teme dije: “será la justicia, en la que si creo, la que decida”; 7 meses después, con conocimiento de causa, ya no me queda ninguna confianza porque he visto desde adentro la corrupción a todo nivel para esconder fechorías, encerrando y silenciando a víctimas, en favor de poderosos que quedan impunes. Hoy vivo una nueva realidad en la que el poder y el control quedaron atrás, soy un preso más que lo perdió todo y lucha por la libertad.

El viernes 6 de enero, con el ánimo en alto y conmovido por la vivencia de navidades y año nuevo sin calor de hogar, empecé mi charla con la imagen de mis hijos tras cada palabra, preguntando a los presos si hicieron propósitos de cambio para 2017 y levantaron la mano casi todos. Luego pregunté, intentando averiguar si lo están dando vida: quiénes han aprovechado al máximo estos 6 días del año para que su propósito se cumpla, pero al darse la respuesta sean honestos con ustedes mismo; se regresaron a ver entre ellos y esta vez fueron pocos los que levantaron su mano.

Con un ardiente afán de motivar a los presos a que a sientan no solo la necesidad de visualizar un propósito, sino de ilusionarse y declararlo como hecho para que llegue la materialización de su sueño, inicio mi mensaje de este día.

-Déjenme contarles una historia personal. Yo soy agradecido con ustedes porque en estas terapias, con sus enseñanzas he encontrado la fuente de inspiración de mi nuevo propósito de este año, terminar mi libro que se llama: “La Cárcel es mi Tíbet”, estos 6 días he escrito 20 páginas y pronto voy a lanzar la primera edición con 1 millón de ejemplares (aplausos), que relata como por fin entendí porque Dios me miró, me recogió, me sacó de una guerra, me trajo aquí junto a ustedes y me devolvió el tiempo que nunca tuve para hacer una tarea que la mayoría solo la concreta antes de la muerte: reflexionar sobre el sentido de mi vida, alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, la amistad, el amor, el temor, la fe, la traición, la deslealtad y las razones por las que llegamos al lugar por el que pasó Jesús nuestro Salvador y escogidos como Gandhi, Mandela, Mujica y tantos otros que hicieron de la cárcel su razón de ser para cambiar historias.

-Alguien sabe que es el Tibet? (curiosamente pocos sabían). Es un lugar donde Monjes que viven en monasterios, se levantan a las 4:00, toman su ducha helada, comen un modesto desayuno y pasan el día con absoluta disciplina buscando su iluminación en un ambiente de cantos, cultos de alabanza a Dios, reflexión, meditación, silencio, ejercicios físicos y espirituales, cultivándose a si mismos y así poco a poco descubren que el tiempo que parecía les iba a sobrar se queda corto para cumplir su misión: conocerse a si mismos.

Un preso, infallable asistente a nuestras terapias, dijo medio en broma: igualito que en la cárcel. Con la típica alegría de los presos, se oyó una carcajada general. Los Monjes no necesitan espacios lujosos ni la mejor comida, por el contrario, mientras más humilde es su vida más cerca están de la iluminación; los presos compartimos entre 8, camas en una celda de 2×3, comida, abrigo y vivimos con humildad adquiriendo hábitos como la generosidad, tolerancia, perdón, solidaridad, abstinencia, honestidad, alegría, esperanza, respeto, limpieza y la disciplina que a veces a la fuerza, nos obliga a bajar la cabeza, más humildes aún. En cada acto de esta nueva vida, estamos expuestos a escoger desde nuestro interior entre el amor o el temor y al igual que los Monjes, en la actitud que escogemos en conciencia encontramos, si hacemos lo correcto, la paz y el equilibrio, para crecer como personas en la cárcel, que no es fácil preveer cuanto durará.

Nosotros, al igual que los Monjes, tenemos la oportunidad de vivir experiencias únicas que en el mundanal ruido de la calle no existen porque no hay tiempo y es difícil reconocerlas. Entonces en este 2017 tomemos el reto de convertir estos hábitos como modo de vida y regalemos a nuestros hijos que nos esperan afuera, este compromiso, gritando con la nueva fuerza interior que ahora tenemos para que en donde estén escuchen: YO SOY HOMBRE NUEVO y contagiemos con acciones esa actitud en los 1.500 presos que están aquí, en sus familias y ojalá influyendo para que los que están afuera hagan conciencia que para cambiar y tener un mejor país ahora más que nunca, lo que se necesita es hombres nuevos, humildes sin egoísmo.

Les espero la próxima semana.

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    Por: Sereno

    Sereno es un hombre que hoy en día comparte una celda de 2 x 3 metros con ocho internos. Conviven y comparten colchones en el piso con muy poca iluminación en una cárcel de Ecuador. Sereno fue un gran empresario que logró muchos emprendimientos en su país, tenía mucha abundancia en todo sentido, no obstante; la vida se le dio la vuelta en un abrir y cerrar de ojos

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