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LA DIGNIDAD DE PERTENECER

Constelación Familiar - AYNI MAGAZINE

LA DIGNIDAD DE PERTENECER…

La semana pasada, en mi consulta atendí a una joven mujer. Desde el primer encuentro tuve la impresión que estaba “muy enojada con la vida”, su rictus era serio, severo, como si las huellas poco amables de su historia se reflejaran allí, pude percibir mucha rabia contenida…mucha vida suspendida en una soledad de niña, quebrada e implicada en el dolor de su clan.

Su motivo de consulta era una depresión que arrastraba por largos años, sin lograr superarla. Tenía una aparente buena vida, un matrimonio armonioso, que ya contaba con tres hijas. No habían sobresaltos económicos…sin embargo una apatía existencial la acompañaba como una sombra que no había develado ni integrado. Describía su situación como que su cuerpo, actuaba en “automático” y nada la “hacia feliz”.

Al desplegar la Constelación Familiar con los famores ( figuras representativas), pudimos situar el nudo emocional y generacional en episodios de abusos sexuales que venían dándose desde su abuela y que ella también había sufrido. Su historia de abandono y negligencia, la habían dejado en un lugar muy inhóspito dentro de su sistema familiar. Su relación con su madre no era cercana y con su abuela materna tenía un rechazo total.

Frente a este panorama, comenzamos en una segunda sesión a trabajar su genograma, es decir su historia familiar. Es aquí donde comienza a emerger una historia que se había guardado como un secreto que estaba relacionado con su abuela materna la cual había sido adoptada, abusada en su infancia y con un marido agresivo y maltratador… en este punto comienzan a pulsar con fuerza el sentido de la compasión y dignidad. ¿Por qué? Porque nadie puede entregar lo que no tuvo.

Esa abuela a la que mi paciente juzgaba con tanto ahínco, por no ser cariñosa ni cercana con ella de niña, no pudo hacer nada más, ya que estaba “congelada” en su dolor e historia de desamparo. No estaba disponible para ninguna manifestación de cercanía y buen amor. Era tal su nivel de disociación afectiva, que solo la rabia y amargura la acompañaron en su existencia. Tampoco hubo nadie que le pudiera hacer sentir algo diferente… A veces solo que exista alguien que nos muestre un poco de amor, nos escuche y contenga…nos salva.

Cuando podemos situarnos de adultos, contemplando nuestra historia y sus protagonistas que fueron traspasando la vida hasta llegar a mi…el alma se asienta mejor, una profunda compasión por aquellos que fueron excluidos por tantos años, tachados de malos, de parias dentro del sistema, va fluyendo por nuestro entendimiento y sentir… una compasión de igual a igual, de un adulto, que ha visto su propio dolor, que si ha logrado salir del congelamiento emocional, que puede mirar y decirle a su niño interior…ahora yo cuido de ti…vamos hacia la vida.

La compasión con dignidad, es la clave para que los procesos de transformación puedan tener una lucidez en el tiempo. La compasión, entendida como acción, como una confianza profunda que cada persona tiene la fuerza y sabiduría de sanar. La dignidad, entendida como darle a cada cual un lugar de pertenencia al clan, de honra, orgullo y gratitud. De comprender que al final, todos somos sobrevivientes de nuestras vivencias…somos guerreros de corazón valiente.

#AsiEsLaVida

Cecil.

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