Usted esta aquí
Inicio > Favoritos del Equipo Editorial > LA LEALTAD

LA LEALTAD

LA LEALTAD

Ya hace algún tiempo que quiero escribir sobre la lealtad.

Muchas personas con las que he conversado, piensan que la lealtad tiene muchos significados pero luego de analizar, llego a la conclusión que solamente tiene uno. Lealtad es sin duda el valor que uno le da a una relación, el valor que le damos a nuestros amigos, el valor que le damos a nuestras experiencias.

Llenamos nuestro camino de expectativas y vivimos colgados de ellas pero nos olvidamos de nuestras intenciones. La llenamos de “falsos” te quiero y de “te amo” vacíos.

Pasamos la vida conociendo gente con la que compartimos momentos únicos que no se repetirán y aún así, nos damos cuenta que esa gente se va porque quiere, porque no es capaz de mantener lealtad, no valora el tiempo, no valora el sentimiento de una amistad ni honra el pasado.

De la misma manera, llega gente que tiene la mejor intención pero que a la final sus necesidades cambian y así su esencia se esfuma demostrando falta de interés,  falta de compromiso y borra todo el valor que una relación pudo tener en un momento.

Pasan los años y nos damos cuenta que la lealtad la llevan solo personas guerreras, personas fuertes de verdad. La lealtad la lleva quién es fuerte de espíritu, quien se conoce a si mismo, quien sabe que la libertad no viene de ser egoísta sino de sabiduría emocional.
La lealtad solo puede llevar la gente que aporta luz sobre una realidad emocional y no confunde el “querer” tomando posesión de algo o de alguien para completarnos por nuestra propia carencia partiendo solamente desde nuestras necesidades.

La lealtad la lleva la gente que ama deseando lo mejor para el otro, aún cuando la motivación o necesidad sea distinta. La lealtad viene siempre acompañada del amor verdadero y no menciono amor de pareja, hablo del “amor” como el sentimiento más noble que existe cuando los caminos de dos personas se unen en un momento para siempre a pesar de que son totalmente distintos. Y si, lo digo así; en un momento “para siempre” porque consideró que una relación puede cambiar pero porque dejar de amar?.

Amar con la lealtad de permitir que otra persona sea feliz, ese sentimiento desinteresado que nace en un donarse, es darse por completo desde el corazón. Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento. El amor es lealtad.

Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y puro placer de dar.

No importa de dónde viene la lealtad, simplemente viene del amor eterno. De ese sentimiento que valoramos, lo cuidamos, lo honramos.

El amor verdadero viene de personas inteligentes que saben dialogar, que saben amarse a sí mismas, aceptan y piensan diferente. Que respetan a los demás, que aceptan una crítica y pueden a su vez, hacer una crítica con tranquilidad y confianza.

La lealtad es una cualidad mental.

Amistades perdemos a lo largo de la vida y quizá porque también hemos fallado si, pero el camino del olvido no es el camino de la gente con fortaleza espiritual. Ese es el camino de la deslealtad.

No confundamos cerrar un ciclo de una relación tóxica, de relaciones basadas en la manipulación de egocéntricos, de maltrato emocional o físico con el olvido de una amistad basada en momentos inolvidables, de risas, de lagrimas de apoyo y alegría, travesuras, viajes, abrazos y mutuo apoyo.
No no….olvidar y dejar ir una amistad es de cobardes.

El olvido siempre resulta un golpe bajo, cuando esa persona que una vez tuvimos a nuestro lado sencillamente nos olvida y sabiendo conscientemente que solo una palabra nos libraría de todo ese peso y dolor, que es gentileza, amor.

Seamos valientes, sigamos siendo guerreros y vivamos expandiendo nuestra conciencia para saber quién si, quien no y quién nunca. Hay que dejar ir a quien no hizo nada por quedarse.

Las amistades leales no duelen, te hablan de frente y si quieren decir adiós te lo dicen sin maltratar una relación, sin quitar el valor de un tiempo donde habitó un sentimiento leal.

Dentro de una amistad debe haber amor, no se puede caminar hablando de amistades que en algún momento fueron parte esencial de nuestra vida. Hay que honrar esa amistad que de alguna manera te dejo una lección y para mí forma de pensar hay que valorar la intención positiva que hubo en algún momento.

Cuando tu punto de referencia son los demás, se reduce tu mundo, tus perspectivas y las posibilidades de aprender, de avanzar, de mejorar.
Cuando tú eres tú punto de referencia y dejas de ver los errores en los demás, de señalar y buscar culpables, tu mundo se expande y empiezas a ver posibilidades. Es así como empiezas a darte cuenta cuanto vale la lealtad.

Aprendes a pedir perdón, aprendes a aceptar a los demás, aprendes a cuidar tus relaciones desde el interior y de alguna manera pierdes el miedo y es por eso que puntualizo que las personas que saben amar son valientes.

Entrar en la vida interior de una persona es como entrar en un lugar divino. Si te dejan entrar, debes entrar con amor, sacarte los zapatos y no hacer ruido.

Cuando sales de la vida de una persona a la cual amaste, no hay que decir adiós sino gracias y salir de la misma manera como entraste. Aveces, uno cree no encontrar las palabras para decir lo que se siente pero en realidad encontrar las palabras es muy fácil. Lo difícil es ser valiente y poder decirlas.

Hay que abrazar cada aspecto de una amistad o de una relación vivida, comprendiendo todo aspecto que se ha eliminado para iluminar. Esto no solo nos empodera, sino que nos ayuda a enfrentar, encarar una situación que no va más…tomando responsabilidad y conciencia.

La distancia muchas veces es la mayor prueba de amor, se pone a prueba la lealtad, la sinceridad y uno está abierto a la oportunidad que puede traer está experiencia.

No olvidemos que uno pertenece donde se le quiere pero más que nada.. donde se le demuestra.

Siempre extrañaremos el sentimiento bondadoso que alguna vez estuvo presente en una relación, y así mismo con valentía dejamos ir a quien no quiere permanecer pero no hay verdad más certera que el amor de una persona, nace de la capacidad de amar, la cual empieza con esa disposición de amarse a uno mismo.
Es por esto que aveces debemos dejar ir a alguien, por nosotros mismos, para retener y mantener nuestra propia capacidad de amar. Es algo que nadie debe quitarnos, arrebatarnos, destruir, ignorar o despreciar.

Del cuidado viene el valor y la fuerza, el valor y la fuerza vienen del pensamiento.
El pensamiento viene del sentimiento, el sentimiento viene de la memoria.

Esta es la función de la mente sobre el sentimiento. Y no no, repito…no hablo de esos amores platónicos, románticos. Hablo del amor como único como sentimiento universal.
Tampoco hablo de fidelidades, ese es otro tema. Ahí cada uno sabrá hasta dónde puede ser fiel y depende netamente de los principios y nivel de compromiso que hay en una relación. Un tema que debemos topar en otro momento.

A la final, somos seres espirituales viviendo una experiencia humana.

La vida es hoy. Del pasado no se vive, solo se aprende. Lo que si tengo muy claro es que volveremos a sonreír, pero ahora con la madurez de una nueva y enriquecedora experiencia.

El tiempo es único y no vuelve.

Artículos Relacionados

Deja un comentario

Top
Translate »